El colegio comenzó a funcionar en 1946. Se desarrolló en encuentro emotivo, con alumnos, exalumnos, docentes y directivos de todas las épocas.
En lo que fue una jornada que quedará en el recuerdo de todos los que formaron parte, el martes 8 de septiembre el Instituto Verbo Divino celebró sus 80 años de trayectoria en Pilar.
El encuentro constó de un acto protocolar, misa y un agasajo a diversos exdocentes y directivos de la institución. Una convocatoria multitudinaria para una de las entidades educativas emblemáticas del distrito.
Por su parte, la celebración religiosa estuvo encabezada por monseñor Justo Rodríguez Gallego, el obispo auxiliar de la Diócesis Zárate-Campana, acompañado de sacerdotes como -entre otros- el cura párroco de Pilar, Jorge Ritacco.
La vicedirectora del nivel Secundario, Sandra Bilangieri, destacó en sus palabras que el IVD "pudo conservar aquello que le dio origen: la pasión por un proyecto, la convicción de educar y la profunda vocación de servicio". Y agregó: "Celebrar este aniversario es mirar con gratitud el camino recorrido, reconocer a quienes lo hicieron posible y asumir el compromiso de continuar escribiendo esta historia. Porque un legado no se guarda, se transita, se habita, se vive".
En tanto, que el representante legal Víctor Hirch indicó que "en todo cumpleaños hay dos páginas: la que pasa, en la que hay que dar gracias por todo lo vivido, por todas las personas que nos antecedieron; y la otra página, la nueva, la del futuro, la esperanza, la de los proyectos por realizar". A su vez, aseguró que "no es lo mismo servicio educativo que comunidad educativa. Las familias no se acercan al Verbo buscando un servicio, lo hacen buscando una comunidad".
El secretario de Educación del Municipio, Damián Espíndola, expresó: "Hoy, la palabra comunidad parece olvidada, en estos tiempos donde el otro parece invisible o parece no importar. Pero acá se habla de comunidad, pensando en el amor al otro. El amor tiene que ser bandera". Además, afirmó que "nos enorgullece como pilarenses que la escuela pueda ser ejemplo para todas las demás escuelas de Pilar".
Historia grande
La relación del colegio con Pilar comenzó a principios de la década de 1940, cuando la Congregación del Verbo Divino buscaba un terreno para construir su seminario. La elección recayó en una propiedad ubicada a poco más de un kilómetro del centro de Pilar, por lo que en febrero de 1943 se decidió la compra.
El 7 de enero de 1945, el Padre Provincial José Rieger bendijo la piedra fundamental. En ese momento, el responsable inmediato por parte de la Congregación era el Hermano Mainrado.
Para construir el edificio hicieron falta nada menos que un millón y medio de ladrillos (fabricados en un horno propio); mientras que en el techo del ala central se colocaron 22 mil tejas.
Otra curiosidad es que en la construcción también participaban los propios sacerdotes, todos ellos habilidosos en tareas de carpintería, electricidad y herrería, por ejemplo.
En sus inicios, el colegio se llamó Nuestra Señora del Pilar, tomando el nombre actual recién en 1969. El primer grupo de estudiantes era de apenas 19 alumnos, quienes llegaron a Pilar el 14 de septiembre de 1946. El primer Rector fue el Padre Bernardo Müller.
Puertas adentro, el Verbo albergaba en un primer momento a seminaristas que fueron educados de manera integral, instruidos además en las artes, como la orquesta que funcionó en la institución a finales de la década de 1950 y principios de la del ‘60. En el mismo año se recibió a la primera maestra para 4to y 5to grado, Rosa Moscato de Casaux.
Pero, puertas afuera, el lugar era un sitio casi misterioso debido a su hermetismo: en los primeros años, los sacerdotes manejaban mejor el alemán que el español y sólo salían del predio a cuentagotas, para comprar insumos.
Puertas abiertas
En 1958, el establecimiento fue incorporado a la enseñanza Oficial; y en la década del ‘60 se permitió el acceso de alumnos externos a los cursos inferiores y después a los del Secundario, aunque en forma restringida y muy controlada.
Así se dio inicio a una época fundamental, la de la integración del Verbo al resto de la comunidad de Pilar y viceversa.
En 1964, del por entonces Colegio Nuestra Señora del Pilar egresaban sus primeros Bachilleres. Al año siguiente se produjo una apertura significativa, dado que la línea de formación siempre había respondido a pautas muy rígidas. A lo largo de esta etapa se fue incrementado la matrícula y la apertura de grados, hasta cubrir el nivel primario completo, de 1º a 7º.
Fue así que el colegio se pobló de estudiantes no sólo de Pilar sino también de Partidos aledaños, incluyendo a Escobar o Exaltación de la Cruz, con alumnos que llegaron y llegan desde sitios como Los Cardales, Capilla del Señor, Matheu o Ingeniero Maschwitz.
En 1973 ocurrió algo impensado hasta el momento: luego de una tensa votación las mujeres ingresaron como alumnas, aunque sólo en el Secundario. Recién 20 años más tarde el Verbo comenzó a ser mixto también en Primaria, mientras que en 1994 se inauguró el Nivel Inicial.
Nada menos que 80 años para un colegio que tiene tres niveles educativos, un predio deportivo envidiable y una arquitectura que sigue asombrando. Un mundo en sí mismo, pero también un coloso que sigue recibiendo con los brazos abiertos a varias generaciones de estudiantes con los mismos objetivos de formación integral con los que soñó aquel puñado de sacerdotes allá por 1946.