¿Cuál fue el lugar exacto de la firma? Dos siglos pasaron para que pudiera conocerse con precisión.

“Fechado en la Capilla del Pilar a 23 de febrero de 1820”. Así dice el documento que pasó a la historia como el Tratado del Pilar, pacto que sentó las bases de nuestro federalismo.

Cada febrero, los pilarenses conmemoran aquellas jornadas en las cuales los gobernadores de Entre Ríos, General Francisco Ramírez; de Santa Fe, Estanislao López; y de Buenos Aires, Manuel de Sarratea, llegaron a un acuerdo trascendetal para la época.

Sin embargo, el lugar exacto de la firma fue siempre materia de análisis y discusión. Sabido era que los acontecimientos habían tenido lugar en el llamado “Pilar viejo”, a la altura del kilómetro de lo que es la ruta nacional 8, más cercano al Parque Industrial que al casco céntrico actual. Pero, ¿dónde, con exactitud, se firmó el Tratado del Pilar?

Llevó casi 200 años, pero en 2019 fue el historiador local Alberto Allindo el encargado de llevar adelante la investigación definitiva, para la cual recurrió a diversos documentos, pertenecientes a diferentes momentos históricos.

 

Caserío

En aquellas épocas, los vecinos se encontraban en plena transición entre el Pilar Viejo y la nueva –y actual- locación. Francisco Ramírez y Estanislao López se reunieron con Manuel de Sarratea en la antigua capilla de la Virgen del Pilar: hoy, ese lugar se encuentra dentro una casaquinta particular, entre el barrio El Panchito y la urbanización cerrada La Cañada de Pilar.

A principios del siglo XVIII, María Cabezas trajo al pequeño pueblo la imagen de la Virgen, que se instaló en lo que primero fue un oratorio y luego una capilla. Gracias a una investigación de otro estudioso de la historia local, Aldo Beliera, Allindo tuvo acceso a un documento de 1799, ya posterior a la muerte de Cabezas: “Es un juicio de Luis Antonio de Tagle, cura vicario, contra los herederos de Gerardo Pérez de la Rosa, por unos terrenos contiguos al templo”, explicó en septiembre de 2019, en ocasión de las XIV Jornadas de Historia del Partido de Pilar.

Los mapas adjuntados demuestran que, en ese entonces, Pilar no tenía más de 30 ranchos, agrupados a la vera de un arroyo cercano al río Luján. Ya en 1865, “Francisca Navarro compró la quinta ‘La Virgen’ o ‘Pilar Viejo’ –prosiguió Allindo-, que es el terreno en el que había estado la antigua capilla. Para ese entonces, Pilar ya se había mudado”.

Cartel en la zona actual del llamado Pilar Viejo.

De la misma manera, el historiador logró determinar que, junto al templo, se encontraba el primer cementerio pilarense.

Se calcula que el viejo pueblo habría tenido una extensión aproximada de 400 varas por otras 400 varas, es decir, unos 344 metros por cada lado. La iglesia, por su parte,  habría estado a unas 200 varas de distancia (unos 170 metros) del arroyo.

A su vez, al comparar los planos y agrimensura de la época con los mapas actuales, es sorprendente cómo la traza permanece prácticamente intacta. Hasta las calles coinciden con la demarcación de 1799, de lo que hoy es la zona de El Panchito. Todo sigue estando de tal manera que es posible ubicar a la antigua capilla y el cementerio.

Finalmente ocurrió, a pocos meses de cumplirse el bicentenario. Más allá de homenajes (como el ubicado en la intersección de las calles Tratado del Pilar, Sarratea, Ramírez y Estanislao López), el pacto por el que se bautizó a Pilar como “Cuna del federalismo” ya tiene una ubicación exacta.

Conocénos

No son leyendas, ni se aplica el rigor del historiador: está compuesto por relatos sobre vecinos, personajes y sucesos que marcaron al distrito a lo largo del tiempo, especialmente en el sigo XX.

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